Barcelona és la única ciutat que apareix com a escenari de les aventures del Qujote. El motiu no és casual. El llibre que publica Cervantes el 1605 té un gran èxit i al cap d’uns pocs anys ja apareix el que avui diríem un plagi. Aquest és l’anomenat “el falso Quijote”, “el Quijote apócrifo” o “el Quijote de Avellaneda” ja que va signat per un tal Alonso Fernández de Avellaneda. L’aparició d’aquest llibre molesta Cervantes que prepara la segona part de la seva obra. Molt sàviament l’escriptor vol deixar en mal lloc el fals i per aquest motiu improvisa unavisita a la nostra ciutat, Ho explica així:
<<Era fresca la mañana y daba muestras de serlo asimesmo el día en que don Quijote salió de la venta, informándose primero cuál era el más derecho camino para ir a Barcelona, sin tocar en Zaragoza: tal era el deseo que tenía de sacar mentiroso aquel nuevo historiador que tanto decían que le vituperaba >>
Com en el Quijote tot és extraordinari, la seva arribada ala nostra ciutat no és gens convencional, no pot arribar per on ho fa tothom ni tampoc amb una persona normal com a guia, els acompanya el bandoler Perot Rocaguinarda a qui Cervantes nomena Roque Guinard:
<<Por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. Llegaron a su playa lavíspera de San Juan en la noche, y abrazando Roque a don Quijote y Sancho (...) los dejó, con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron>>.
Així que per Sant Joan el Quijote es troba a la platja de Barcelona on, per primera vegada, veu una de les meravelles més grans que tenim a la ciutat: el mar.
<<Volvióse Roque; quedóse don Quijote esperando el día, así, a caballo, como estaba, y no tardó mucho cuando comenzó a descubrirse por los balcones del Oriente la faz de la blanca aurora, alegrando las yerbas y las flores (…) Dio lugar la aurora al sol que, un rostro mayor que el de una rodela, por el más bajo horizonte poco a poco se iba levantando.
Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habían visto >>.
A la nostra ciutat viu interessants aventures: surt a un balcó i es passeja a cavall davant la vista i el reconeixement de tothom, veu un misteriós cap parlant a casa del seu anfitrió i balla a un sarau fins caure rendit, visita una imprenta, puja a unes galeres que al port estan per defensar la ciutat de l'atac dels pirates. Això es pot seguir del capítol 60 al 66 de la segona part del Quijote.
La fi de les aventures del Quijote a Barcelona és trist, Cervantes diu de la seva estada a la ciutat que "las cosas que me han sucedido en ella no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre". Encara que afageix "lo llevo sin ella sólo por el hecho de haberla visto".
Y una mañana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas, porque (...) ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear y (...) vio venir hacia él un caballero, armado asimismo de punta en blanco, que en el escudo traía pintada una luna resplandeciente; el cual, llegándose a trecho que podía ser oído, en altas voces, encaminando sus razonesa don Quijote, dijo:
- Insigne caballero y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna, cuyas inauditas hazañas quizá te la habrán traído a la memoria. Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos, en razón de hacerte conocer y confesar que mi dama, sea quien fuere, es sin comparación más hermosa que tu Dulcinea del Toboso; la cual verdad si tú la confiesas de llano en llano, excusarás tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en dártela; y si tú peleares y yo tevenciere, no quiero otra satisfacción sino que dejando las armas y absteniéndotede buscar aventuras, te recojas y retires a tu lugar por tiempo de un año,donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz tranquila y en provechoso sosiego, porque así conviene al aumento de tu hacienda y a la salvación de tu alma. Y si tú vencieres, quedará a tu discreción mi cabeza, y serán tuyos los despojos de mis armas y caballo, y pasará a la tuya la fama de mis hazañas.
Don Quijote quedó suspenso y atónito, así de la arrogancia del Caballero de la Blanca Luna como de la causa por que le desafiaba, y con reposo y ademán severo le respondió:
- Caballero de la Blanca Luna, cuyas hazañas hasta ahora no han llegado a mi noticia, yo osaré jurar que jamás habéis visto a la ilustre Dulcinea; que si visto la hubiérades, yo sé que procurárades no poneros en esta demanda, porque su vista os desengañara de que no ha habido ni puede haber belleza que con la suya comparar se pueda. Y así, no diciéndoos que mentís, sino que no acertáis en lo propuesto, con las condiciones que habéis referido acepto vuestro desafío (…) Tomad, pues, la parte del campo que quisiéredes; que yo haré lo mesmo, y a quien Dios se la diere, san Pedro se la bendiga.
El visorrey, creyendo sería alguna nueva aventura fabricada por don Antonio Moreno o por algún caballero de la ciudad, salió a la playa (...) viendo, pues, el visorrey que daban los dos señales de volverse a encontrar, se puso en medio, preguntándoles qué era la causa que les movía a hacer tan de improviso batalla (…) perplejo (…) se apartó diciendo:
- Señores caballeros, si aquí no hay otro remedio sino confesar o morir, y el señor don Quijote está en sus trece, y vuestra merced el de la Blanca Luna en sus catorce, a la mano de Dios, y dense
Don Quijote (...) encomendándose al cielo de todo corazón ya su Dulcinea (como tenía costumbre al comenzar de las batallas que se le ofrecían), tornó a tomar otro poco más del campo, porque vio que su contrario hacía lo mesmo, y sin tocar trompeta ni otro instrumento bélico que le diese señal de arremeter, volvieron entrambos a un mesmo punto las riendas a sus caballos; y como era más ligero el de la Blanca Luna, llegó a don Quijote a dos tercios andados de la carrera, y allí le encontró con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza –que la levantó al parecer, de propósito-, que dio con Rocinante y con don Quijote por el suelo una peligrosa caída.
Fue luego sobre él, y poniéndole la lanza sobre la visera, le dijo:
-Vencido sois (...) y aun muerto, si no confesáis las condiciones de nuestro desafío.
Don Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dijo:
- Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra.
Levantaron a don Quijote, descubriéronle el rostro y hallárosle sin color y trasudando. Rocinante, de puro malparado, no se pudo mover por entonces. Sancho, todo triste, todo apesarado, no sabía qué decirse nique hacerse: apréciale que todo aquel suceso pasaba en sueños y que toda aquella máquina era cosa de encantamiento. Veía a su señor rendido y obligado a no tomar armas en un año; imaginaba la luz de la gloria de sus hazañas escurecida, las esperanzas de sus nuevas promesas deshechas, como se deshace el humo con el viento
(…) Finalmente, con una silla de manos, que mandó traer el visorrey, le llevaron a la ciudad,(...)
Seis días estuvo don Quijote en el lecho, marrido, triste,pensativo y malacondicionado, yendo y viniendo con la imaginación en el desdichado suceso de su vencimiento. Consolábale Sancho, y, entre cosas le dijo:
- Señor mío, alce vuestra merced la cabeza y alégrese, si puede, y dé gracias al cielo que, ya que le derribó en tierra, no salió con alguna costilla quebrada, y pues sabe que donde las dan las toman (…),volvámonos a nuestra casa y dejémonos de andar buscando aventuras por tierras y lugares que no sabemos; y si bien se considera, yo soy aquí el más perdidoso,aunque es vuestra merced el más malparado.
Al salir de Barcelona, volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído y dijo:
- ¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mí desdicha, y no mi cobradía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se oscurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!
Oyendo lo cual Sancho, dijo:
- Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades
Muy filósofo estás, Sancho –respondió don Quijote- (...) Lo que te sé decir es que no hay fortuna en el mundo, ni las cosas que en élsuceden, buenas o malas que sean, vienen acaso, sino de particular providenciade los cielos, y de aquí viene lo que suele decirse: que cada uno es artífice de su ventura.
Sempre se'm posa la pell de gallina quan recito en alguna passejada la lloança barcelonina de Cervantes:
"Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los estrangeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, vengança de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades y en sitio y en belleza única. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, solo por haberla visto".
I també impresiona la que li dedica a Las dos doncellas, una de les seves Novelas Ejemplares:
"Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las más bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvezinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los estrangeros, escuela de la cavallería, exemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo".
No és extrany doncs que Barcelona li dediqués un carrer a l'escriptor que ens va conèixer i ens aprecià.
A Barcelona hi ha carrers de tota mena, un dels que no passen desapercebuts per la seva poca amplada, per estar tancat amb una reixa i pel nom que porta és el de Perot Lo Lladre.
Potser el que menys ens ha d’estranyar és la seva poca amplada. En una ciutat com la nostre, que ha tingut més gent que no pas espai, sempre ha estat necessari aprofitar al màxim el terreny edificable i molts carrers han tingut una amplada que avui ens sembla impossible.
El que em crida més l’atenció és el nom: un Perot, i que és lladre, té un carrer dedicat a la nostra ciutat ? El lladre més famós de nom Perot, aquell dedicat a l’art de la sostracció dels bens d’altres, era el gran bandoler Perot Rocaguinarda, qui va sembrar la por i va despertar les simpaties a la Catalunya dels segles XVI i XVII. Aquest bon bandoler, com no era l’hereu de la seva família, va buscar-se la vida i anà a parar a les ordres d’un cavaller que va resultar ser un dels caps dels nyerros, enemics dels cadells, l’altre grup de temuts bandolers. Amb aquesta nova feina no va poder evitar posar-se a l’altre costat de la justícia i fou perseguit pel país pels representants de la justícia, que no tenien res a fer amb l’hàbil bandoler. La seva fama degué ser molt gran, tanta que Cervantes el fa aparèixer a la seva segona part del Quixot. El nostre amic serà el guia del “más loco de los cuerdos y más cuerdo de los locos”. Al final dels seus dies, fart de fugir i amagar-se va demanar un indult. Com només sabia robar i matar va buscar una feina i similar i només va poder fer una: soldat.
Ara bé, aquesta dedicació del carrer que ens ocupa a un personatge tant interessant no és clara. Sembla que el carrer del Perot lo lladre ja apareix amb aquest nom abans del segle XVII, per tant, res més lluny del nostre admirat bandoler per relacionar-lo amb el carrer. Els historiadors que han buscat un possible origen van pensar que el nom del carrer segurament tenia relació ambel cavaller Pero Ladron Ridaure, aragonès i gran amic de Jaume II, qui seria propietari dels terrenys on avui s'alça el carrer.
Sigui com sigui, quan el bandoler venia a la ciutat, cosa que feia bastant sovint, segur que passaria pel carrer que ens ocupa. Això no ho pot dubtar ningú.